Wednesday, June 18, 2014

La curva del muerto

Siempre tuve curiosidad por conocer la morgue del hospital. Algunos a rasgos breves me habían comentado de la labor de disectar cadáveres y de como la muerte parecía oler a formol. El hospital municipal como toda obra arquitectónica en Cuba padecía del triste y corto destino de caerse a pedazos como siendo aplastado por el futuro. 

Entre los ladrones y la masiva falta de interés en la calidad, apenas de inaugurado el hospital llegaban las denuncias de cosas perdidas, entre ellas lamparas incandescentes, sillas, alcohol desinfectante y varias puertas, computadoras y colchones. A menudo también había fallos en la electricidad, el aire acondicionado, paredes filtradas, etc. El inevitable don de engendrar en cada cubano un ladrón a fuerza de subsistir y un vago en represalia a los absurdos salarios de un gobierno totalitario sigue siendo virtud primaria del añejo y disfuncional sistema político. Mi oficio de "plantero", como nos llamaban para abreviar a los operadores de la planta eléctrica, nos daba acceso a casi todo el hospital, pero carecía de pretextos para acercarme a la morgue que haciendo honor a las películas era un destino con ruta única al final de un largo pasillo sin iluminación. Entre risas sospechaba que los ladrones de lamparas incandescentes también tenían la acertada virtud del sarcasmo. 

Por esos tiempos los apagones se extendían desde cuatro horas hasta una semana. Aquellos monstruos japoneses estallaban inesperadamente, con estruendo de volcán devorando a tanques petroleo, en esos momentos favorables para pedirlo "prestado" se multiplicaron muchas veces el pan y los peces. 

En el ala izquierda del hospital el silencio también podía denunciar alfileres. Se escuchaban los llantos de maternidad en el cuarto piso y también la llegada de pacientes desesperados por el ala norte. 

En una noche de inusual movimiento el pasillo de la morgue me anuncio entre gritos y ecos la muy esperada oportunidad para conducirme inadvertidamente junto a la multitud del segundo piso. Frank, casi se llamaba Frankestein, pero su nombre era Julio. Tenia la apariencia de una morgue en si mismo, sus ojeras de silencio contrastaban con su personalidad cordial. Alguna impresión recibida después de conocerle me resulto extraña y anduve por un tiempo cuestionándome hasta que llegue a la conclusión de que jamas le vi sonreír. Nadie sabia donde vivía, ni tenia amigos cercanos, tampoco se le veía en la calle donde todos nos encontrábamos inevitablemente alguna que otra vez e intercambiábamos saludo. 

En nuestro pueblo pequeño existía también una "curva del muerto" como todo pueblo que se respete, normalmente se veían cruces a un lado y flores blancas, pero nuestra curva no tenia flores ni cruces, y mucho menos señales de transito o luces nocturnas, sencillamente hacia honor a su nombre. Aquella noche en que la morgue recibió la inesperada avalancha de testigos aterrorizados y familia lejana de las victimas hizo agitar a buena parte del hospital. Dos mesas de metal sostenían los cuerpos mutilados de un hombre en sus treinta  y una joven de tez morena de unos 15 años, según familiares. 

Note como una inusual serenidad me permitía examinar esa mezcla de sangre, piernas rotas y huesos emergiendo desde el torso. El reposo era tan absoluto que no lograba imaginar que en algún punto hubieran tenido voz. El hombre era demasiado robusto, sus manos y piernas buscaban espacio y un cubo cuidadosamente situado al final de sus piernas servia para recoger la sangre que iba cayendo desde la mesa a causa de las heridas. Los dientes de la joven cual cruel mueca del destino lucían desnudos tras haber sido abandonados por los labios con los que pudo haber besado tantas veces como 15 años de vida le permitió. Sus ojos escapando hacia diferentes direcciones junto a la sangre que bañaba su rostro y una clara hilera de dientes sin labios fue suficiente para dejar impregnada su imagen en mi para siempre. 

No la imagine bella hasta que al cabo de mucho tiempo alguien me mostró su foto, entonces recordé que la vi varias veces, cruzando la acera cada vez que la brisa era perfecta para acariciar sus risos. Esbelta y fragante mulata que a tantos adolescentes secuestro en sus ojos azules. Pensé entonces en Julio, importó la hora en la que tuvo que colocar el bisturí sobre su frente y remover la piel junto al cabello de su cuerpo sin vida? Desnudó los cuerpos como regalos en envoltorio hasta arrebatar sus órganos sin escrúpulo dejando solo la palidez? 

Comencé a entender mejor a Julio cuando estallando como el engendro japones lo asalte con mi pregunta - Y sabes como murieron? y me respondió con detalles - "la curva del muerto".

Friday, January 24, 2014

Recuerdos de amanecer


Ando
sobre estos recuerdos
como huesos
quemados de amanecer

son camas
de ágiles avispas
prestadas por el sol
son nombres
olvidados
a la piel de los bosques
a los pies de sus locuras

entregados
al frenesí de las campanas
no fueron mías
esas puertas

y hoy recorro esa espalda
que sí es la mía
como un océano
a los pies de la noche

Monday, January 6, 2014

A 55 años de un gran embuste

Fidel Castro visita la URSS, 1963.
Las promesas de Fidel Castro sobre un futuro luminoso lograron que Cuba dejara de ser uno de los países latinoamericanos con más alto nivel de vida y deviniera uno de los más pobres, sin derechos y libertades.
Imaginemos que un madrileño fue de joven a La Habana en 1958, cuando era una de las urbes más atractivas del mundo y el ingreso per cápita de los cubanos duplicaba al de los españoles, e imaginemos que va ahora nuevamente a la capital isleña y, con cuidado para no ser aplastado por un derrumbe o no pisar aguas pestilentes, camina asombrado por Centro Habana, El Cerro, La Habana Vieja y Vedado, al tiempo que conversa con la gente para ver cómo vive.
Imaginemos también que al vacacionista un funcionario de turismo le pregunta qué le parece el avance del país desde su primera visita cuando "Cuba era explotada por el imperialismo y la burguesía nacional", y lo anima para que vaya a Santiago de Cuba a los festejos por el aniversario 55 de la revolución.
El forastero solo podría pensar dos cosas: "Este tío, está mal de la cabeza o me está tomando el pelo"Y daría en el clavo, pues a fin de cuentas la revolución cubana en realidad ha sido ambas cosas: un disparate y una tomadura de pelo.
Con los embustes de Fidel sobre un futuro luminoso lo que se logró fue que Cuba dejara de ser uno de los países con más alto nivel de vida en América Latina en los años 50 y deviniera uno de los más pobres, sin los derechos y libertades que corresponden a una sociedad moderna.
Ello confirma algo incuestionable: además de reprimir, lo que mejor hizo Fidel todo el tiempo fue hacer promesas y embaucar a los cubanos. El mismo primero de enero de 1959, desde un balcón frente el parque Céspedes  en Santiago de Cuba le tomó el pelo a todos: "Nadie piense que yo pretenda ejercer facultades aquí por encima de la autoridad del Presidente de la República, yo seré el primer acatador de las órdenes del poder civil de la República, y el primero en dar el ejemplo".
'No me interesa el poder'
Ya en la Sierra Maestra, al ser entrevistado en febrero de 1957 por Herbert Matthews (The New York  Times), Castro había afirmado: "El poder no me interesa. Después de la victoria quiero regresar a mi pueblo a continuar con mi carrera de abogado".
Volvió a burlarse del pueblo el 16 de febrero de 1959, al tomar posesión como primer ministro del Gobierno, cuando dijo que lo hacía provisionalmente: "Yo no soy un aspirante a Presidente de la República. No me importa ningún cargo público, no me interesa el poder".
Unos días antes —el 7 de febrero—, ya él mismo había redactado la "Ley Fundamental" que puso en práctica al  asumir como jefe de Gobierno.  Así echó abajo la Constitución de 1940 —que  había prometido restablecer—, convirtió en ornamental el cargo de Presidente de la República y arrebató al Congreso las funciones legislativas, que pasó al Consejo de Ministros que él presidía.
Es decir, el  joven barbudo se convirtió en el gobernante más poderoso de toda la historia republicana, y luego en el dictador que en el mundo ha gobernado más tiempo en la era moderna: 52 años consecutivos (1959-2011).
En otra entrevista que le hicieron en las montañas, en mayo de 1958, Castro dijo: "Nuestra filosofía política es la de la democracia representativa". Y por Radio Rebelde  insistía en que al triunfar la revolución se convocaría a elecciones presidenciales.
Ciertamente, Fidel tuvo la oportunidad de pasar a la historia como un gran gestor de la democracia moderna en la Isla. Pudo convocar  elecciones, habría sido elegido y  habría podido enrumbar el país hacia un Estado de derecho, con economía de mercado. Y hoy  Cuba sería una próspera nación. No estaría en ruinas.   
Pero para Castro era inadmisible gobernar solamente cuatro años, incluso ocho o 12 años si se enmendaba la constitución. Lo suyo era vitalicio. Dominado por su narcisismo y su patológica obsesión por el poder lanzó la consigna de "¿Elecciones para qué?",  y nunca las hubo. Cuba es hoy la nación que lleva más tiempo en todo Occidente sin realizar comicios democráticos: 65 años, desde 1948. 
'No soy comunista'
En su primera visita a Estados Unidos, en abril de 1959, Castro dijo en el Club de Prensa de Nueva York: "Que quede bien claro que nosotros no somos comunistas. Que quede bien claro".  Y en Washington le dijo a los periodistas: "Yo no estoy de acuerdo con el comunismo. Cuba no nacionalizará ni expropiará propiedades privadas extranjeras y buscará, por el contrario, inversiones adicionales".  
Ya en enero, en el Club de Leones de La Habana, Fidel había "aclarado" a la prensa: "No somos ni seremos comunistas. Nuestra revolución es genuinamente democrática, genuinamente cubana".
Y antes, en mayo de 1958 en la Sierra Maestra, había asegurado: "No he sido nunca ni soy comunista. Si lo fuese, tendría valor suficiente para proclamarlo". Y agregó: "Nunca ha hablado el Movimiento 26 de julio de socializar o nacionalizar la industria. Ese es sencillamente un temor estúpido hacia nuestra revolución". 
Pero no era estúpido aquel temor. A 19 meses de tomar el poder, el 6 de agosto de 1960, Castro estatizó las 26 empresas estadounidenses en Cuba, incluyendo 36 centrales azucareros. Dos meses después estatizó todas las empresas  industriales y comerciales del país,  incluyendo todos los centrales azucareros y los bancos. Y el 16 de abril de 1961 desveló el carácter comunista de la revolución, dijo que él era marxista-leninista desde hacía tiempo y convirtió a Cuba en satélite de la Unión Soviética. Admitió así que se había burlado de todos.    
En 1968 el cineasta estadounidense Saul Landau (fallecido recientemente) fue a la Isla y entrevistó a Castro. Luego, en su libro Cuba y sus críticos (1987), Landau escribió sobre aquella entrevista: "Castro me explicó que él se hizo marxista desde que leyó el Manifiesto Comunista cuando era estudiante universitario, y que luego se hizo leninista cuando leyó a Lenin mientras estaba en la prisión de Isla de Pinos, en 1954".
A estos engaños iniciales del "máximo líder" siguieron luego las promesas de viviendas para todos; la promesa de que Cuba sería  gran productora de carne, leche, arroz, azúcar y café;  las maravillas de la emulación socialista, el trabajo voluntario y el "hombre nuevo", la Zafra de los 10 millones, el Cordón de La Habana, el Plan Alimentario; así como todas las inculpaciones al "bloqueo yanqui" de la improductividad socialista.
Si Fidel y su hermano Raúl quisiesen atenuar un poco la condena que les hará la historia como dictadores, deberían pedir perdón por tanta opresión y tantos embustes, y por haber hundido a Cuba a niveles africanos de pobreza.
En fin, estamos ante el  aniversario 55 de un acontecimiento fatal. Basta responder a estas preguntas: ¿Se alimentan y viven hoy mejor los cubanos, tienen mayores ingresos, gozan de más libertad para progresar que hace 55 años? ¿Eligen libremente a sus gobernantes? ¿Por qué si  Cuba era un imán atrayendo inmigrantes hoy casi todos desean emigrar del país? ¿Cuál es la nación occidental que menos ha avanzado desde mediados del siglo XX en el ámbito socioeconómico y tecnológico?  
Y ojo, quien responda en la Isla a estas interrogantes puede ir a prisión por "propaganda enemiga".
Tomado del "Diario de Cuba"

Tuesday, December 17, 2013

Arte por amor

Y esta vez me encuentro en la necesidad de elaborar un pequeño gran proyecto que me ha llevado a alejarme por unos dias del pincel y mis evocadores lienzos. Ultimamente me he encontrado elaborando complicadas piezas de arte en mi mente para dar forma a este gran proyecto Houston Art Showcase.

Mas que el incremento monetario que me pueda reportar ha sido el anhelo de haber tenido el placer de recibir como artista lo que podre dar en unos pocos meses, lo que me ha llevado a enfocarme en esta laboriosa y ambiciosa tarea. Curiosamente cuando llegue de ese pequeño pueblito de mi Cuba a este gran pais y a Houston, esta gran ciudad, no pude encontrar espacios donde concursar con mi arte. En Artemisa estaba rodeado de motivacion de los tantos concursos de arte teniendo lugar en Galerias de arte en pueblos aledaños. A pesar de no poder llenar mi barriga ni vestirme con mi talento por lo menos en aquellos años me encontraba motivado por competir y ganar, ni siquiera los 3 centavos en mi bolsillo al ganar harian diferencia pero note como mis habilidades como pintor mejoraban en cada obra y ser autodidacta no fue detrimento que durara. 

Increiblemente el chispazo de luz que va haciendo lentamente una diferencia en el arte en la gran ciudad de Houston con este pequeño gran proyecto fue inspirado por el movimiento artistico de ese pequeño pueblito de donde provengo... Artemisa. 

Y aqui te dejo el enlace para que lo visites... www.houstonartshowcase.com

Monday, December 2, 2013

Las 150 cosas a las que le tienen miedo las personas más inteligentes del mundo

Cada año, la revista digital Edge pregunta a los mejores científicos, tecnólogos y escritores que respondan una pregunta. La pregunta este año fue: "¿Por qué debemos estar preocupados?" Aquí 150 temores que no dejan dormir a estos cerebros.

Cada año, la revista digital Edge, supuestamente el sitio más inteligente del mundo, le pregunta a los mejores científicos, tecnólogos, escritores y académicos que respondan una pregunta. La pregunta de este año fue: “¿Por qué debemos estar preocupados?” y la idea era identificar los nuevos problemas en la ciencia, tecnología y cultura que no han sido ampliamente reconocidos.
Entre los entrevistados de este año están los ex presidentes de la Royal Society, premios Nobel, autores de ciencia ficción, Nassem Nicholas Taleb, Brian Eno y una bola de físicos teóricos, psicólogos y biólogos. Y la lista es larga. Todo un libro. Hay unas 130 cosas que preocupan a 151 de los más grandes cerebros del planeta. Y las leí, para que tu no tuviera que hacerlo: esta es la versión comprimida con la cita, título o resumen de la fobia en cada ensayo. Si necesitas, puedes leerlo todo aquí.
¿Qué es lo que mantiene a los cerebritos del mundo despiertos por las noches?
1. La proliferación de la eugenesia china. – Geoffrey Miller, psicólogo evolutivo
2. La teoría del cisne negro, y el hecho de que seguimos dependiendo de modelos que se ha demostrado son fraudulentos. – Nassem Nicholas Taleb
3. Que no podremos derrotar viruses aprendiendo a empujarlos más allá del umbral de error. – William McEwan, investigador de biología molecular
4. Que la pseudociencia siga ganando terreno. – Helena Cronin, escritora, filósofa
5. Que la aceleración de la tecnología nos abrumara con oportunidades para preocuparnos. – Dan Sperber, científico social y cognitivo
6. Verdaderos eventos apocalípticos. El creciente número de eventos con baja probabilidad que podrían llevar a una completa devastación de la sociedad humana. – Martin Rees, ex presidente de la Royal Society
7. La decreciente cobertura científica en los periódicos. – Barbara Strauch, editora de ciencia para el New York Times
8. Estrellas que explotan, el eventual colapso del sol, y los problemas con la identidad humana que no nos permiten lidiar con esto. – John Tooby, fundador del campo de la psicología evolutiva
9. Que el internet está arruinando la escritura. – David Gelernter, científico computacional de Yale
10. Que las personas inteligentes como aquellas que contribuyen a Edge, no hagan política. –Brian Eno, músico
11. Que habrá otra crisis financiera de proporciones épicas. –Seth Lloyd, profesor de mecánica cuántica ingenieril en MIT
12. Que los buscadores se convertirán en árbitros de la verdad. – W. Daniel Hillis, físico
13. La escasez de parejas deseables es algo que nos debe preocupar, pues “está detrás de la traición y brutalidad humana”. – David M. Buss, profesor de psicología en la U de Texas
14. “Me preocupa que nuestra tecnología ayude a llevar ese largo consenso de la posguerra contra el fascismo a su fin.” – David Bodanis, escritor, futurista
15. Que ciertas malas palabras seguirán siendo tabú. – Benhamin Bergen, Profesor asociado de ciencia cognitiva en UCS
16. Privación de datos. –David Rowan, editor, Wired UK
17. Que las tecnologías digitales están acabando con nuestra paciencia y cambiando nuestra percepción del tiempo. – Nicholas G. Carr, escritor
18. Una “bomba de despoblamiento.” – Kevin Kelly, editor, Wired.
19. Que se acabe el financiamiento de grandes experimentos, y estos ya no ocurran. – Lisa Randall, física de Harvard
20. “Me preocupa que conforme el poder para resolver problemas de nuestras tecnologías aumenta, nuestra habilidad para distinguir entre problemas importantes, triviales o incluso inexistentes, se deteriora”. – Evgeny Morozov, editora colaboradora, Foreign Policy
21. No mucho. Manejo una motocicleta sin casco. – J. Craig Venter, científico genómico
22. La catarsis es una alegría que trasciende… ¿puedes repetir la pregunta? – Andrian Kreye, editor, el Daily Newspaper en Alemania
23. Ya dejé de hacer preguntas. Sólo floto en un tsunami de aceptación de lo que sea que la vida me arroje… y me maravillo como estúpido. (respuesta completa) –Terry Gilliam
24. Deberíamos preocuparnos por la nueva era el Antropoceno; no sólo como fenómeno geológico, sino también como marco cultural. –Jennifer Jacquet, profesora asistente de estudios ambientales en NYU
25. Extinción cultural, y el hecho de que los trabajos de un escritor oscuro del Caribe no reciban suficiente atención. –Hans Ulrich Obrist. curador, Galería Serptine
26. El peligro de inadvertidamente alabar arcos cigomáticos. –Robert Sopolsky, neurólogo
27. Que dejemos de morir. –Kate Jeffery, profesor de neurociencia del comportamiento
28. Que hay una infinidad de universos allá afuera, pero sólo podamos estudiar en el que vivimos. – Lawrence M. Krauss, físico/cosmólogo
29. El auge del anti-intelectualismo y el fin del progreso. “Ahora, por primera vez, tenemos una sola civilización global. Si fracasa, fracasamos todos juntos”. –Tim O’Reilly, presidente y fundador de O’Reilly Media
30. Deberíamos preocuparnos por varios Estados “modernos” que, en términos prácticos, están forjados por el crimen. Estados cuyas leyes se promulgan por criminales y, aun peor, se legitiman a través de una democracia formal y “legal”. – Eduardo Salcedo, filósofo colombiano
31. No debería preocupar que tanta de nuestra ciencia y tecnología todavía use sólo cinco modelos de probabilidad—a pesar de que existen más modelos de probabilidad que números reales. –Bart Kosko, científico informático
32. Es posible que seamos una extrañas y efímeras manchas conscientes en un desierto cósmico de insensibilidad, los únicos testigos de sus maravillas. También es posible que vivamos en un mar universal de conciencia, rodeados de éxtasis y conflictos susceptibles a nuestra influencia. Como los seres sensibles que somos, las dos posibilidades deben preocuparnos. – Timo Hannay, publicista
33. Hombres. – Helen Fisher, antropóloga biológica
34. El efecto de los medios sociales sobre los textos científicos. – Michael I. Norton, profesor de la escuela de negocios de Harvard
35. La arrogancia absoluta  de la humanidad. – Jessica L. Tracy, profesora de psicología
36. Que la tecnología pueda poner en peligro la democracia. – Haim Harari, físico
37. No te preocupes, no habrá una singularidad. – Bruce Sterling, escritor de ciencia ficción
38. Destrucción mutuamente asegurada. –Vernor Vinge, matemático, computólogo, escritor
39. La desviación del esfuerzo intelectual de la innovación a la explotación, la distracción de las guerras constantes, el auge del fundamentalismo podrían generar una época de oscurantismo. – Frank Wilczek, físico de MIT
40. Necesitamos instituciones y normas culturales que nos hagan mejor de lo que somos. Me parece que nuestro más grande reto es construirlas. – Sam Harris, neurocientífico
41. “Me preocupa que realmente no entendamos los fenómenos cuánticos” – Lee Smolin, físico
42. Los estadunidenses están homogeneizando y exportando sus opiniones de una mente normal a todo el mundo. – P. Murali Doraiswamy, profesor de psiquiatría
43. El futuro de las publicaciones científicas. –Marco Iacoboni, neurocientífico
44. Que la nueva esfera pública digital no sea tan pública. – Andrew Lih, profesor de periodismo
45. Propongo que deberíamos estar preocupados no sólo por un problema, sino por todos los problemasposibles”. – Richard Foreman, dramaturgo y director
46. Estrés. – Arianna Huffington, agregacionista extraordinaria
47. Nos debería preocupar que la ciencia no nos haya hecho entender mejor el cáncer. – Xeni Jardin, Boing Boing
48. Que perdamos contacto, literalmente, con el mundo físico. – Christine Finn, arqueóloga.
49. Debería preocuparnos el increíble abismo psicológico que separa a la humanidad de la naturaleza – Scott Sampson, paleontólogo.
50. Que nos estemos volviendo tan conectados. – Gino Segre, profesor de física y astronomía
51. Que nos preocupemos demasiado. – Joseph LeDoux, neurocientífico
52. Me preocupa que estamos cada vez más inmersos en sistemas incompetentes, es decir, sistemas que exhiben un comportamiento patológico pero que no se pueden arreglar. – John Naughton, editor de Edge
53. Demasiado acoplamiento. – Steven Strogatz, profesor de matemáticas aplicadas, Cornell
54. Que el internet termine beneficiando a las estructuras actuales de poder y no a la sociedad en general. – Bruce Schneier, tecnólogo de seguridad
55. Que el tema de este año para Edge haya sido tan pobre. – Kai Krause, pionero en software
56. Que veremos el fin de la ciencia fundamental. – Mario Livio, astrofísico
57. La paradoja del progreso material. – Rolf Dobelli, periodista y escritor
58. Que seremos como ratas atrapadas en una trampa de mármol azul. –Gregory Benford, profesor de física y astronomía
59. Que la humanidad dejará de perseguir una cuidadosa observación. –Ursula Martin, computóloga
60. Lo que me preocupa es el “envejecimiento” de la población global, la cual está distribuida de forma no uniforme, pero generalizada, en el mundo. – David Berreby, periodista y escritor
61. Debería preocuparnos la creciente dominancia de la Cuarta Cultura [pop] y como podría afectarnos a todos, directa o indirectamente. – Bruce Parker, profesor
62. La lucha entre ingenieros y druidas. – Paul Saffo, analista tecnológico
63. Como alguien comprometido con la muerte de nuestro sistema solar y la entropía del universo, creo que al final la pregunta de lo que nos debe preocupar es irrelevante. – Bruce Hood
64. Una escasez de agua. – Giulio Boccaletti, físico
65. Que estamos inarticuladamente perdidos en la Modernidad. Muchos de nosotros presentimos el fin del algo, quizá una insignificancia futil en nuestra Modernidad. – Stuart A. Kauffman, profesor de ciencias biológicas, física y astronomía
66. Me preocupa la oportunidad perdida de negarle a los adolescentes del mundo el acceso a la educación. – Sarah-Jayne Blakemore
67. Realidad aumentada. – William Poundstone, periodista.
68. Que tanta información y los nuevos medios implicarán el fin de los hechos. –Victoria Stodden, profesor de estadística
69. Que pasaremos demasiado tiempo en los medios sociales. –Marcel Kinsbourne, neurólogo
70. Que la idiocracia nos amenace. –Douglas T. Kenrick, profesor de psicología
71. Que la separación entre las noticias y el entendimiento sea cada vez mayor. –Gavin Schmidt, climatólogo de la NASA
72. Me preocupa que no hemos tenido una conversación sobre lo que parece ser una “nueva normalidad” sobre la presencia de pantallas en el salón de juegos y en el kinder. – Sherry Turkle, psicóloga, MIT
73. Que nos volveremos irracionalmente impacientes con la ciencia. –Stuart Firestein, profesor que trabaja tan duro como puedo, carajo
74. Que nos emocionemos demasiado con la idea del viaje interestelar, porque no va a suceder. –Ed Regis, escritor de ciencia
75. Que la cooperación mundial fracase y no sepamos por qué. –Daniel Haun
76. Que nos preocupemos demasiado. –Joel Gold, psiquiatra
77. Me preocupa cada vez más lo que ocurrirá con las generaciones de niños que no tendrán ese regalo tan único de una niñez prolongada, protegida y estable. – Alison Gopnik
78. Que la biología sintética se saldrá de control. – Seirian Summer, orador en biología del comportamiento
79. La muerte de las matemáticas. – Keith Devlin, matemático
80. Que dejemos demasiados trabajos a las máquinas. – Susan Blackmore, psicóloga
81. Deberían preocuparnos los sitios en línea. Nos vuelven estúpidos y hostiles. –Larry Sanger, cofundador de Wikipedia
82. Que nos preocupemos demasiado. –Gary Klein, científico de MacroCognition
83. Que la especie humana pierda el deseo de sobrevivir. –Dave Winer, pionero de blog y el RSS
84. El exceso de testosterona producido por una brecha sexual en China. –Robert Kurzban, psicóloga
85. Una preocupación que todavía no está en la agenda cultural o científica son los derechos de privacidad de los datos neuronales –Melanie Swan, pensador a nivel de sistemas, futurista
86. Armagedón. – Timothy Taylor, arqueólogo
87. No hay de qué preocuparse, a pesar de que el LHC no ha revelado nuevos descubrimientos. – Amanda Gefter, editor
88. “Lo que más me preocupa es que cada vez perdemos más puentes formales e informales entre los distintos acercamientos intelectuales, mentales y humanísticos para ver el mundo.” – AntonZeilinger, físico
89. Que nos preocupemos demasiado. –Donald D. Hoffman, científico cognitivo
90. La creciente brecha entre la élite científica y la vasta mayoría de personas “científicamente discapacitados”. – Leo M. Chalupa, oftalmólogo y neurobiólogo
91. Me preocupa la idea de una amnesia colectiva. – Nogra Arikha, historiador de ideas
92. Que nos preocupemos demasiado. – Brian Knutson, profesor asociado de psicología
93. Que no entendamos la dinámica dela cultura global emergente. – Kirsten Bomblies, asistente de profesor en biología evolutiva y de organismos
94. Deberíamos preocuparnos por perder el deseo como eje para la reproducción de nuestra especie. – Tor Norretranders, escritor de ciencia
95. Que nos preocupamos demasiado, pero por la violencia ficticia. – Jonathan Gottschall, profesor de inglés
96. Deberían preocuparnos las consecuencias de nuestro conocimiento sobre la causa de las enfermedades, y sus consecuencias para la libertad humana. –Esther Dyson, Catalyst, Information Tech Startups
97. La muerte natural. – Antony Garrett Lisi, físico teórico
98. Lo que me preocupa es que el debate sobre las diferencias de género siga polarizando la idea de lo innato contra lo adquirido, y que algunas ciencias sociales y humanidades quieran asegurar que la biología no juega ningún papel, ignorantes de la evidencia científica en su contra. – Simon Baron-Cohen, psicólogo
99. El fin del académico. – Daniel L. Everett, investigador en lingüística
100. La inevitable intrusión de las fuerzas sociopolíticas en la ciencia. –Nicholas A Christakis, físico
101. Me preocupa quienes termine siendo los jugadores en el juego de la ciencia; y quienes queden fuera. – Stephon H. Alexander, físico
102. El hecho de que tantas personas elijan vivir de forma que limiten la comunidad del destino a una serie muy limitada de otros y que definan al resto como una amenaza a su forma de vida y valores es muy preocupante porque esta forma contemporánea de tribalismo, y las ideologías que lo respaldan, les permite negar interdependencias (locales, nacionales e internacionales) y eludir su propio papel para crear amenazas a largo plazo contra su propio bienestar y el de otros. – Margaret Levi, politólogo
103, 104. Que no podremos facilitar sinergias efectivas. –Stephen M. Kosslyn, Robin S. Rosenberg, psicólogos y fans de la sinergia
105. No me preocupa que una súper IA domine el mundo. – Andy Clark, filósofo y científico cognitivo
106. La geografía post humana que existirá cuando los robots se hayan adueñado de todos nuestros trabajos. – David Dalrymple, investigador del MIT
107. Que los alienígenas sean un peligro para la civilización. – Seth Shostak, SETI astrónomo
108. Que se ignore el papel de los microorganismos en el cáncer durante las actuales estrategias de secuenciación utilizadas por la comunidad médica. – Azra Raza, médico
109. Que la intuición moral y social de la humanidad obstaculice el proceso tecnológico. – David Pizarro, psicólogo
110. La ilusión de conocimiento y entendimiento que puede resultar de disponer de información tan fácilmente. – Tania Lombrozo, asistente de profesor en psicología
111. El fin de la inoculación contra las dificultades. – Adam Alter, psicólogo
112. El número explosivo de drogas ilegales. – Thomas Metzinger, filósofo
113. Superstición. – Matt Ridley, escritor de ciencia
114. Que las instituciones históricamente atrincheradas impidan el progreso tecnológico. – Paul Kedrosky, editor
115. Que en una o dos generaciones, los niños se convertirán en adultos que no podrán distinguir entre los real y lo imaginario. – Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo
116. Que nos preocupemos demasiado. –Virginia Heffernan, corresponsal de Yahoo Noticias
117. Debería preocuparnos nuestra forma de buscar esa sabiduría que nos permita navegar por los avances, conforme mejoramos nuestra habilidad para imprimir tejido humano, producir cerebros sintéticos, hacer que los robots cuiden de nuestros ancianos, permitir que internet eduque a nuestros niños. – Luca De Biase, periodista
118. Que la genómica nos falle en cuanto a los trastornos mentales. –Terrence J. Sejnowski, neurocientífico computacional
119. Lo que no me deja dormir por las noches es que tengamos una crisis con las bases más fundamentales de la física. La única salida parece involucrar una revisión profunda de los principios físicos fundamentales. – Steve Giddings, físico teórico
120. El aspecto que más me preocupa de nuestra sociedad es el bajo índice de sospecha que tenemos del comportamiento de las personas normales. – Karl Sabbagh, escritor, productor de TV
121. A muchas personas les preocupa que no haya suficiente democracia en el mundo; a mí me preocupa que nunca lleguemos más allá de la democracia. – Dylan Evans, presidente de Projection Point
122. No el crecimiento poblacional, sino el crecimiento de la prosperidad; la idea de que todo el mundo consuma sus recursos como los estadunidenses y los occidentales. – Laurence C. Smith, profesor de geografía
123. Que empecemos a tratar la tecnología como magia. – Neil Gershenfeld, físico en MIT
124. El auge de la inestabilidad genómica. – Eric J. Topol, M.D., profesor de genómica
125. Que las autoridades y compañías puedan leer la mente de las personas. – Stanislas Dehaene, neurocientífico
126. Que se detenga el crecimiento económico. – Satyajit Das, experto financiero
127. Me preocupa que la imaginación esté sobrevaluada y creo que esto conlleva riesgos. – Carlo Rovelli, físico teórico
128. Que nos preocupemos demasiado. –James J. O’Donnell, erudito
129. Que nos preocupemos demasiado. –Robert Provine, neurocientífico
130. Que no tendremos robots suficientes para hacer todos los trabajos que necesitaremos que hagan en las siguientes décadas. –Rodney A. Brooks, robótico
131. Que no tendremos un Plan B cuando el internet se caiga. –George Dyson, historiador científico
132. La singularidad. Que “somos curiosamente complacientes con la idea de que la vida como la conocemos se transforme. No debería preocupar que no estemos preocupados.” –Max Tegmark, físico en MIT
133. “Hay datos conocidos e incógnitas conocidas, pero lo que más nos debería preocupar son las incógnitas desconocidas.” –Gary Marcus, científico cognitivo
134. Que el cerebro no pueda concebir nuestros más graves problemas. –Daniel Goleman, psicólogo
135. “Debería preocuparnos que los científicos se hayan dado por vencidos en su búsqueda por determinar el bien y el mal, y que valores hará florecer a la humanidad, cuando las herramientas investigativas están apareciendo en línea” –Michael Shermer, publicista, revista Skeptic
136. La pérdida de nuestra cognitividad y conciencia colectiva. –Douglass Rushkoff, analista de medios
137. La caída del héroe científico. –Roger Highfield, Director, Science Museum Group
138. Que no podamos identificar la “buena vida.” – David Christian, historiador
139. Tatuajes eléctricos en Facebook y más. – Juan Enriquez
140. La captura regulatoria federal —es decir, cuando el zorro supervisa el corral en industrias como el petróleo y la extracción de carbón. – Charles Seife, profesor de periodismo
141. La precaria incapacidad de la sociedad para razonar sobre la incertidumbre. –Aubrey De Grey, gerontólogo
142. Que el conocimiento esté avanzando demasiado rápido. – Nicholas Humphrey, profesor de la Escuela de Economía de Londres
143. La “pesadilla” de la física fundamental. Peter Woit, físico-matemático
144. La homogenización de la experiencia humana. – Scott Atran, antropólogo
145. Que no podremos entenderlo todo. – Clifford Pickover, escritor de matemáticas
146. Que nos preocupemos demasiado, y “empaquetemos nuestras preocupaciones” de una manera perjudicial. – Mary Catherine Bateson, profesora emérita
147. Que como consecuencia del cambio climático, la escasez de recursos, los drones, y otras razones no anticipadas, estalle una gran guerra. – Steven Pinker, psicólogo
148. La estupidez. – Roger Schank, psicólogo
149. Ya dejé de preocuparme por el problema del libre albedrío, porque nunca quedará resuelto. – Howard Gardner, profesor de cognición y educación
150. Que la ciencia esté en peligro de convertirse en el enemigo de la humanidad. – Colin Tudge, biólogo, editor de New Scientist
151. Que no podremos vivir sin internet. – Daniel C. Dennet, filósofo


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Friday, October 25, 2013

Friday, October 11, 2013

S/T

este cuero
inmortal
prendido
a la cuesta
de mi garganta

adiccion efimera
a todo lo ficticio
efimera ficcion
adicta a todo

ardiente roce
de tu cuerpo en llamas
y dobles cataratas
en una sola direccion

sobre mi cuerpo lejano
tu mirada llega
desmembrando
mi arribo
y mis brazos.

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