Tuesday, September 9, 2014

Los muppets en Cuba

Saturday, August 30, 2014

Prima Anita sobrevive viaje a Cuba

Aun recuerdo cuando conocí a "La primi", en aquellos tiempos la palabra Aduana que hoy me suena a película de Sábado era algo que estaba tan a millas de distancia de mi vocabulario como la geografía que nos separaba. Lo que no puedo recordar fue el ultimo chat .CU intermitente  donde entablamos conversación ni por parte de que ni cuando nos dimos de cuenta que eramos primos. Fue algo así como esas decisiones escolares durante la merienda.

La primi se me había adelantado a conocer un poco mas de aeropuertos que yo y cuando me llego la "negra" mal llamada carta blanca o permiso de salida sabíamos que se haría un poco mas real la posibilidad de conocernos personalmente un día. A la fecha de este escrito ya la misión imposible se ha hecho real muchas veces y seguimos siendo tan primos como el primer día de chat.

"La primi" como le digo cariñosamente viajó a Cuba recientemente, me cuenta el episodio vivido como cuando hablábamos en mi barrio del ultimo capitulo de Ulises 31 y revivo la hazaña casi recordando la novela a color a través de mi tv panda cuando nos toco por el CDR, esta vez a través del teléfono y miles de millas de distancia. Se trata de una supervivencia literal porque no hay opciones cuando se viaja al pasado, todo se encuentra como lo dejaste.

Se sobrevive emocionalmente el encuentro y se sobrevive biológicamente al agua de alcantarillado, la comida alterada en los centros comerciales y el tristemente celebre pan de bodega con toda suerte de ausencia de higiene en su elaboración pero viene primero el capitulo del avión, donde se llena la planilla sagrada. Luego el terror general e incurable al pasar por la aduana sin saber si por razones desconocidas te van a impedir entrar o salir, ni si podrás entregar a tu familia todo lo que compraste para ellos. Luego vienen los ridículos aranceles por los  equipos electrónicos por los que ya pagaste sobrepeso en el avión y hay que volver a pagar porque supongo que hay un cargo por beneficiar de mas a tu familia o sobrecargar la Isla de electrónicos y ropa. Las miradas ambiguas de amenaza y sutil jineterismo de los oficiales de la aduana pa' ver si se te escapa un fula por la izquierda y el lenguaje del soborno silencioso y las cámaras permisivas.


Hoy mi primi me trae a memoria la odisea de su recién viaje y me cuenta una anécdota que no me deja tranquilo. Esta vez no se trata de los frijoles de David Copperfield que no aparecen, sino del titulo de oro de su mejor amiga, graduada de arquitectura con honores. Sin embargo, después de 5 años de estudio a trasnoche en algún instituto universitario en ruinas, de derramar cada neurona sobre las paginas de libros sin actualizar, noches acaloradas en los tristes albergues de estudio todavía andan buscando como colocar el sello de oro en su titulo. Pero otra vez no hay presupuesto en la Isla. Las fotos de graduación tomadas por el sangreado fotógrafo no hacen honor a su sacrificio. Pero no faltan los lujos en punto cero, ni en la Isla privada del comandante aunque el pobre salario de su amiga no sobrepasa como era de esperar los $15 dolares mensuales.

 Mi primi llego llorando y de nuevo con nudo en la garganta, desesperada por respirar de nuevo el aire acondicionado, olvidar la escasez mas que de comida de libertad y poder de nuevo acceder a la tecnología, lejos de aquella maquina del tiempo maquiavelica que insiste en repetir los días y los tiempos.

Tuesday, July 22, 2014

Wednesday, June 18, 2014

La curva del muerto

Siempre tuve curiosidad por conocer la morgue del hospital. Algunos a rasgos breves me habían comentado de la labor de disectar cadáveres y de como la muerte parecía oler a formol. El hospital municipal como toda obra arquitectónica en Cuba padecía del triste y corto destino de caerse a pedazos como siendo aplastado por el futuro. 

Entre los ladrones y la masiva falta de interés en la calidad, apenas de inaugurado el hospital llegaban las denuncias de cosas perdidas, entre ellas lamparas incandescentes, sillas, alcohol desinfectante y varias puertas, computadoras y colchones. A menudo también había fallos en la electricidad, el aire acondicionado, paredes filtradas, etc. El inevitable don de engendrar en cada cubano un ladrón a fuerza de subsistir y un vago en represalia a los absurdos salarios de un gobierno totalitario sigue siendo virtud primaria del añejo y disfuncional sistema político. Mi oficio de "plantero", como nos llamaban para abreviar a los operadores de la planta eléctrica, nos daba acceso a casi todo el hospital, pero carecía de pretextos para acercarme a la morgue que haciendo honor a las películas era un destino con ruta única al final de un largo pasillo sin iluminación. Entre risas sospechaba que los ladrones de lamparas incandescentes también tenían la acertada virtud del sarcasmo. 

Por esos tiempos los apagones se extendían desde cuatro horas hasta una semana. Aquellos monstruos japoneses estallaban inesperadamente, con estruendo de volcán devorando a tanques petroleo, en esos momentos favorables para pedirlo "prestado" se multiplicaron muchas veces el pan y los peces. 

En el ala izquierda del hospital el silencio también podía denunciar alfileres. Se escuchaban los llantos de maternidad en el cuarto piso y también la llegada de pacientes desesperados por el ala norte. 

En una noche de inusual movimiento el pasillo de la morgue me anuncio entre gritos y ecos la muy esperada oportunidad para conducirme inadvertidamente junto a la multitud del segundo piso. Frank, casi se llamaba Frankestein, pero su nombre era Julio. Tenia la apariencia de una morgue en si mismo, sus ojeras de silencio contrastaban con su personalidad cordial. Alguna impresión recibida después de conocerle me resulto extraña y anduve por un tiempo cuestionándome hasta que llegue a la conclusión de que jamas le vi sonreír. Nadie sabia donde vivía, ni tenia amigos cercanos, tampoco se le veía en la calle donde todos nos encontrábamos inevitablemente alguna que otra vez e intercambiábamos saludo. 

En nuestro pueblo pequeño existía también una "curva del muerto" como todo pueblo que se respete, normalmente se veían cruces a un lado y flores blancas, pero nuestra curva no tenia flores ni cruces, y mucho menos señales de transito o luces nocturnas, sencillamente hacia honor a su nombre. Aquella noche en que la morgue recibió la inesperada avalancha de testigos aterrorizados y familia lejana de las victimas hizo agitar a buena parte del hospital. Dos mesas de metal sostenían los cuerpos mutilados de un hombre en sus treinta  y una joven de tez morena de unos 15 años, según familiares. 

Note como una inusual serenidad me permitía examinar esa mezcla de sangre, piernas rotas y huesos emergiendo desde el torso. El reposo era tan absoluto que no lograba imaginar que en algún punto hubieran tenido voz. El hombre era demasiado robusto, sus manos y piernas buscaban espacio y un cubo cuidadosamente situado al final de sus piernas servia para recoger la sangre que iba cayendo desde la mesa a causa de las heridas. Los dientes de la joven cual cruel mueca del destino lucían desnudos tras haber sido abandonados por los labios con los que pudo haber besado tantas veces como 15 años de vida le permitió. Sus ojos escapando hacia diferentes direcciones junto a la sangre que bañaba su rostro y una clara hilera de dientes sin labios fue suficiente para dejar impregnada su imagen en mi para siempre. 

No la imagine bella hasta que al cabo de mucho tiempo alguien me mostró su foto, entonces recordé que la vi varias veces, cruzando la acera cada vez que la brisa era perfecta para acariciar sus risos. Esbelta y fragante mulata que a tantos adolescentes secuestro en sus ojos azules. Pensé entonces en Julio, importó la hora en la que tuvo que colocar el bisturí sobre su frente y remover la piel junto al cabello de su cuerpo sin vida? Desnudó los cuerpos como regalos en envoltorio hasta arrebatar sus órganos sin escrúpulo dejando solo la palidez? 

Comencé a entender mejor a Julio cuando estallando como el engendro japones lo asalte con mi pregunta - Y sabes como murieron? y me respondió con detalles - "la curva del muerto".

Friday, January 24, 2014

Recuerdos de amanecer


Ando
sobre estos recuerdos
como huesos
quemados de amanecer

son camas
de ágiles avispas
prestadas por el sol
son nombres
olvidados
a la piel de los bosques
a los pies de sus locuras

entregados
al frenesí de las campanas
no fueron mías
esas puertas

y hoy recorro esa espalda
que sí es la mía
como un océano
a los pies de la noche

Monday, January 6, 2014

A 55 años de un gran embuste

Fidel Castro visita la URSS, 1963.
Las promesas de Fidel Castro sobre un futuro luminoso lograron que Cuba dejara de ser uno de los países latinoamericanos con más alto nivel de vida y deviniera uno de los más pobres, sin derechos y libertades.
Imaginemos que un madrileño fue de joven a La Habana en 1958, cuando era una de las urbes más atractivas del mundo y el ingreso per cápita de los cubanos duplicaba al de los españoles, e imaginemos que va ahora nuevamente a la capital isleña y, con cuidado para no ser aplastado por un derrumbe o no pisar aguas pestilentes, camina asombrado por Centro Habana, El Cerro, La Habana Vieja y Vedado, al tiempo que conversa con la gente para ver cómo vive.
Imaginemos también que al vacacionista un funcionario de turismo le pregunta qué le parece el avance del país desde su primera visita cuando "Cuba era explotada por el imperialismo y la burguesía nacional", y lo anima para que vaya a Santiago de Cuba a los festejos por el aniversario 55 de la revolución.
El forastero solo podría pensar dos cosas: "Este tío, está mal de la cabeza o me está tomando el pelo"Y daría en el clavo, pues a fin de cuentas la revolución cubana en realidad ha sido ambas cosas: un disparate y una tomadura de pelo.
Con los embustes de Fidel sobre un futuro luminoso lo que se logró fue que Cuba dejara de ser uno de los países con más alto nivel de vida en América Latina en los años 50 y deviniera uno de los más pobres, sin los derechos y libertades que corresponden a una sociedad moderna.
Ello confirma algo incuestionable: además de reprimir, lo que mejor hizo Fidel todo el tiempo fue hacer promesas y embaucar a los cubanos. El mismo primero de enero de 1959, desde un balcón frente el parque Céspedes  en Santiago de Cuba le tomó el pelo a todos: "Nadie piense que yo pretenda ejercer facultades aquí por encima de la autoridad del Presidente de la República, yo seré el primer acatador de las órdenes del poder civil de la República, y el primero en dar el ejemplo".
'No me interesa el poder'
Ya en la Sierra Maestra, al ser entrevistado en febrero de 1957 por Herbert Matthews (The New York  Times), Castro había afirmado: "El poder no me interesa. Después de la victoria quiero regresar a mi pueblo a continuar con mi carrera de abogado".
Volvió a burlarse del pueblo el 16 de febrero de 1959, al tomar posesión como primer ministro del Gobierno, cuando dijo que lo hacía provisionalmente: "Yo no soy un aspirante a Presidente de la República. No me importa ningún cargo público, no me interesa el poder".
Unos días antes —el 7 de febrero—, ya él mismo había redactado la "Ley Fundamental" que puso en práctica al  asumir como jefe de Gobierno.  Así echó abajo la Constitución de 1940 —que  había prometido restablecer—, convirtió en ornamental el cargo de Presidente de la República y arrebató al Congreso las funciones legislativas, que pasó al Consejo de Ministros que él presidía.
Es decir, el  joven barbudo se convirtió en el gobernante más poderoso de toda la historia republicana, y luego en el dictador que en el mundo ha gobernado más tiempo en la era moderna: 52 años consecutivos (1959-2011).
En otra entrevista que le hicieron en las montañas, en mayo de 1958, Castro dijo: "Nuestra filosofía política es la de la democracia representativa". Y por Radio Rebelde  insistía en que al triunfar la revolución se convocaría a elecciones presidenciales.
Ciertamente, Fidel tuvo la oportunidad de pasar a la historia como un gran gestor de la democracia moderna en la Isla. Pudo convocar  elecciones, habría sido elegido y  habría podido enrumbar el país hacia un Estado de derecho, con economía de mercado. Y hoy  Cuba sería una próspera nación. No estaría en ruinas.   
Pero para Castro era inadmisible gobernar solamente cuatro años, incluso ocho o 12 años si se enmendaba la constitución. Lo suyo era vitalicio. Dominado por su narcisismo y su patológica obsesión por el poder lanzó la consigna de "¿Elecciones para qué?",  y nunca las hubo. Cuba es hoy la nación que lleva más tiempo en todo Occidente sin realizar comicios democráticos: 65 años, desde 1948. 
'No soy comunista'
En su primera visita a Estados Unidos, en abril de 1959, Castro dijo en el Club de Prensa de Nueva York: "Que quede bien claro que nosotros no somos comunistas. Que quede bien claro".  Y en Washington le dijo a los periodistas: "Yo no estoy de acuerdo con el comunismo. Cuba no nacionalizará ni expropiará propiedades privadas extranjeras y buscará, por el contrario, inversiones adicionales".  
Ya en enero, en el Club de Leones de La Habana, Fidel había "aclarado" a la prensa: "No somos ni seremos comunistas. Nuestra revolución es genuinamente democrática, genuinamente cubana".
Y antes, en mayo de 1958 en la Sierra Maestra, había asegurado: "No he sido nunca ni soy comunista. Si lo fuese, tendría valor suficiente para proclamarlo". Y agregó: "Nunca ha hablado el Movimiento 26 de julio de socializar o nacionalizar la industria. Ese es sencillamente un temor estúpido hacia nuestra revolución". 
Pero no era estúpido aquel temor. A 19 meses de tomar el poder, el 6 de agosto de 1960, Castro estatizó las 26 empresas estadounidenses en Cuba, incluyendo 36 centrales azucareros. Dos meses después estatizó todas las empresas  industriales y comerciales del país,  incluyendo todos los centrales azucareros y los bancos. Y el 16 de abril de 1961 desveló el carácter comunista de la revolución, dijo que él era marxista-leninista desde hacía tiempo y convirtió a Cuba en satélite de la Unión Soviética. Admitió así que se había burlado de todos.    
En 1968 el cineasta estadounidense Saul Landau (fallecido recientemente) fue a la Isla y entrevistó a Castro. Luego, en su libro Cuba y sus críticos (1987), Landau escribió sobre aquella entrevista: "Castro me explicó que él se hizo marxista desde que leyó el Manifiesto Comunista cuando era estudiante universitario, y que luego se hizo leninista cuando leyó a Lenin mientras estaba en la prisión de Isla de Pinos, en 1954".
A estos engaños iniciales del "máximo líder" siguieron luego las promesas de viviendas para todos; la promesa de que Cuba sería  gran productora de carne, leche, arroz, azúcar y café;  las maravillas de la emulación socialista, el trabajo voluntario y el "hombre nuevo", la Zafra de los 10 millones, el Cordón de La Habana, el Plan Alimentario; así como todas las inculpaciones al "bloqueo yanqui" de la improductividad socialista.
Si Fidel y su hermano Raúl quisiesen atenuar un poco la condena que les hará la historia como dictadores, deberían pedir perdón por tanta opresión y tantos embustes, y por haber hundido a Cuba a niveles africanos de pobreza.
En fin, estamos ante el  aniversario 55 de un acontecimiento fatal. Basta responder a estas preguntas: ¿Se alimentan y viven hoy mejor los cubanos, tienen mayores ingresos, gozan de más libertad para progresar que hace 55 años? ¿Eligen libremente a sus gobernantes? ¿Por qué si  Cuba era un imán atrayendo inmigrantes hoy casi todos desean emigrar del país? ¿Cuál es la nación occidental que menos ha avanzado desde mediados del siglo XX en el ámbito socioeconómico y tecnológico?  
Y ojo, quien responda en la Isla a estas interrogantes puede ir a prisión por "propaganda enemiga".
Tomado del "Diario de Cuba"

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